Cuando leímos,
en el chat familiar del Whatssapp, a casi dos semanas para la Navidad, que mis
hijos planificaban una “pijamada” con la finalidad de celebrar la calidez de
esa fecha, no supe si reírme de la ocurrencia o llorar, porque me habían
escogido para confeccionar todos los pantalones, para un total de dos niños,
una adolescente, dos parejas …y yo, que no suelo usar pantalones: ¡ocho piezas
en un tiempo record!
De las hermosas
franelas personificadas, no había problemas, porque las habían encargado; pero,
para obtener el resto de las piezas (los pantalones), había que comenzar a
investigar acerca de modelos y metraje requerido para la compra de las telas.
Ni modo, hoy día todo lo soluciona el internet. En seguida, miles de patrones
llegaron hasta la pantalla de mi laptop, desde páginas especiales de otros
aficionados a uno de mis entretenimientos favoritos, la costura.
Ahora que han
transcurrido algunos días, desde aquel encuentro familiar, tuvimos la
curiosidad de conocer esa costumbre tan extraña, que llegaba a nuestro hogar y,
pues, vimos mucho material con esa temática: artistas, amigos y conocidos
subían sus fotos en su traje de “noche” e, incluso, grandes casas de diseño
tenían su negocio de pijamas para Navidad. Cuando nos vimos todos vestidos con
las pijamas, pensé que los niños jamás olvidarían estas Navidades y, lo
certifico,…¡los adultos tampoco!
Acertadas reflexiones sobre actitud positiva ante cambios marcados en nuestras vidas.
ResponderEliminarCierto que, a todos, nos ha tocado duro, hermana querida...pero pertenecemos al Clan y sabemos como seguir adelante.
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